Escocia 608, Las Condes.

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Colegio Campanario

Rectora: Rebeca Conte

El Colegio Campanario nace en 1997 de la iniciativa de siete familias de la zona, que compartiendo una visión de la educación, asumieron el desafío de dar vida a un proyecto que tuviera como base fundamental inspirarse en la fe católica y en los valores del Evangelio de Jesucristo.

En 2017 se une a la Red de Colegios Kentenijianos, animados por el espíritu de comunidad y trabajo cooperativo que une a este grupo de colegios. 

Mensaje de las familias fundadoras

El Colegio Campanario nace de la iniciativa de siete familias de la zona, que compartiendo una visión de la educación, asumieron el desafío de dar vida a un proyecto que tuviera como base fundamental inspirarse en la fe católica y en los valores del Evangelio de Jesucristo.

Desde el inicio, quisimos hacer vida el lema: “los padres son los primeros educadores de sus hijos”. Este sello de familia debía impregnar toda la vida escolar, con padres muy presentes e involucrados activamente en la formación académica, valórica y afectiva de sus hijos.

Los grandes deseos que nos movían, era construir un colegio que formara personas felices, comprometidas con Dios, cultas y reflexivas, capaces de ser solidarios con otros, profundamente críticos, pero al mismo tiempo respetuosos. En otras palabras, personas con una sólida formación académica y valórica, inspirados en una visión cristiana del hombre y la sociedad.

La excelencia académica, era un gran anhelo en todas las familias gestoras, ya que nos parecía una condición necesaria para que nuestros hijos adquirieran un alto nivel cultural, un amplio criterio reflexivo y un gran sentido investigativo. En síntesis, una propuesta pedagógica que valorara la cultura, la reflexión permanente y el desarrollo del pensamiento.

Nuestra búsqueda de la excelencia no se centraba solamente en lo académico, sino que ésta debía reflejarse en todos los ámbitos de la formación, tanto en lo religioso como en lo valórico, en lo disciplinario como en lo deportivo. En otras palabras, formar niños que pudieran educar su voluntad, desarrollar sus virtudes y mejorar sus hábitos.

Estos fines que mencionamos anteriormente, fueron los que nos permitieron trazarnos un itinerario de acción. Así, en este camino que emprendimos 20 años atrás, muchas familias se han ido sumando a la comunidad educativa, compartiendo sueños y anhelos, bajo la inspiración del Evangelio y de nuestra Iglesia.